Escritos

Sábado, Julio 5th, 2008

“Notas desde el México profundo”
Bitácora y correos de viaje.

30/12/05. “Música para la creme, o mande”

Comunicado Nro 1 del EDLN (Ejército Damiancista de Liberación Nacional):

Pos aquí desde la costa Pacifica del continente todo se ve tan distinto… no se, es como otra versión del mundo.. La verdad que ni bien pisé México me di cuenta de que se respiraba Latinoamérica, a diferencia de lo que ocurre en nuestro Buenos Aires querido… La gente, los olores, los tiempos, los modismos, la ropa, la comida, la inocencia, que se yo,…
Estos primeros días estuvimos de puro descanso…. Playa, pileta y panza arriba en el Hyatt, la verdad que una vida no muy sufrida, verdad? Recién ayer fuimos al Hotel Mayan que es como lo más impresionante que vi en mi vida, una cosa ostentosa como pocas veces sufrí… Es como un mundo de ricos, un hotel que no es un hotel, sino un monstruo hecho a costa de muchos.. La verdad que es hermoso, porque justamente como su nombre lo indica tiene que ver con la cultura Maya y tiene toda esa estética fabulosa… pero es como un complejo gigante, con piletas del tamaño de la laguna de Chascomús, con un tren interno que te lleva de paseo..con negros que sirven a los blancos, con lujos innecesarios, y chaparros vestidos de blanco que te ofrecen su “mande”, siempre “mande”… ya estoy tomando nota pa pasarle a Marcos y caer enferretados nomás que tantito…
Es que el Mayan se ve que es como lo más cheto de lo cheto… por eso es muy loco, cuando llegamos, todo Acapulco estaba empapelado con carteles nuestros, y una pantalla gigante nos anuncia cada 97 segundos, además caminas por la calle y te entregan un volante anunciando la banda tributo a Queen que toca en el Mayan el 31, ayer prendimos la tele y estábamos ahí también ..
El lugar donde toca Opera Prima es increíble!!! ahí en el hotel, en la playa, es como tocar en un River, pero a metros del Océano Pacífico… o sea, al ladito de la playa!! Ayer mientras los chicos probaban sonido yo me saqué las ojotas y fui a caminar por la playa desierta a las 12 de la noche y la verdad que era muy inspirador ver las estrellas mientras escuchaba Rapsodia Bohemia… increíble!!! Lo único que me jode es no hacer el show yo, creo que voy a cantar un solo tema, eso me bajoneó un poco, pero igualmente está bueno… ese cartel gigante que vemos desde la cama del hotel me dice todo el tiempo que tengo más que nunca apretar el acelerador con lo mío, que si mi proyecto propio estuviera mas encaminado no me jodería tanto quedarme afuera de este show, así que pues… la conclusión es la de siempre, espero que el empujón venga fuerte esta vez… tengo un par de decisiones que espero poder plasmar en breve, esta bueno alejarse como siempre, para ver la foto y comparar cuanto dista de lo que se busca… sè que siempre que descanso digo lo mismo, pero después no llego, no avanzo en eso, veremos si esta vez viene fuerte eso creo!! La verdad que hago lo que puedo, no se, tengo en la cabeza muchas cosas al respecto, cosas que quiero cambiar de mi!!!
Aparentemente hay una posibilidad de hacer una fecha de Ópera Gospel y Because (los otros dos shows que no son el de Queen) y ahí si cantaría yo… estoy como loco esperando que eso salga de una vez!!! me encantaría!!!! Eso sería el 3 de enero, veremosssss…
Así que lo mejor de todo es que no se bien que carajo va a pasar, donde voy a terminar en un par de días. En principio estaría volviendo el 18 de Enero, así que estoy ajustando las fechas para tratar de llegar a conocer todo lo que quiero…
Bueno Tropa, les mando un brazo gigante desde la costas de México, espero que pasen lindo este fin de año, que en realidad es una noche mas, así que cuando vuelva nos juntaremos de nuevo todos y tendremos nuestro año nuevo..
Los quiero mucho a todos, mas a la distancia porque no recuerdo tantito todos sus defectototes..
Subcom. de la Mancha

PD: Reenviar a afiliados al EDLN, ya que no cuento con todos los mails!!

12/01/06. Llego a Chiapas

Tuxcla Gutiérrez, su Capital en donde debía bajarme del micro, me abrió los brazos, sin embargo decidí hacerme el dormido y seguir viaje hasta San Cristóbal de las Casas (por el mismito precio, eh!) Allá vamos de arriba rumbo a esa ciudad que dicen es linda, colonial, y donde empezó todo esto.
Acabo de despertar, todo parece indicar que ya estamos en las famosas montañas del SE Mexicano, acá se respira un aire raro, no se…
Mi compañero de viaje está dormido, él no sabe lo que significa para mi estar acá en Chiapas, para el es sólo un lugar lindo más… Mientras subimos por este camino eterno, empinado y con curvas increíbles que te sacuden, siento algo que me da en el cuerpo. La sensación sube también como al pecho y después a la garganta, como una emoción, como una sensación de volver a un lugar donde nunca estuve… me acuerdo del Che, me acuerdo de todos los Che que conozco, y definitivamente acá huele a Che.
Esta ruta está llena de camiones que no puedo imaginarme qué llevan. El ascenso no termina nunca, pero nunca. Empiezo a sentirlo largo de verdad, tengo casi nauseas, me siento mal ahora. Sigo como emocionado y no se porqué, me averguenzo, y espero que el de al lado no lo note.
Siento que los ojos de me humedecen solos y entonces miro todo lo recorrido, todo el camino hacia abajo, todo lo que quedó atrás y entonces creo que ahí empiezo a entender un poco. Empiezo a sentir que este camino que sube, que cuesta subir, que es largo, es el camino más largo, del que siempre hablamos, el de la victoria.

Desde las montañas del SE Mexicano (Ahora si!!!)

Subcomandancia Insurgente por la Igualdad. JxI Chiapas.

13/01/06. Buscando al EZLN

Viajamos toda la noche. Llegamos a Tuxcla, la capital de Chiapas, nos hicimos los dormidos porque el micro seguía hasta San Cristóbal de las Casas, la ciudad donde los zapatistas hicieron su primera aparición pública.
Ni bien bajamos del micro a media mañana vi los diarios del día en una plaza. Las noticias de la caravana de “La otra Campaña del EZLN” eran tapa así que me compré el de ese día y el del anterior.
Seguimos caminando, recorrimos bastante antes de encontrar la posada linda y barata en que nos quedamos. Ahí había gente de todos lados, italianos, australianos, orientales y hasta cordobesas. Muy buena onda.
Al toque nos fuimos a comer algo a la vuelta. Yo estaba con más hambre de recorrer y hablar con la gente que de comer, así que hice las dos cosas. Empecé por llenar de preguntas a Valentín, el camarero sobre todo lo relativo a aquel 1 de enero del ´94 cuando los zapatistas tomaron la ciudad, o mejor dicho se alzaron en armas. El me dijo que mucho no sabia, pero me explicó que después de esa revuelta inicial la cosa se había ido apaciguando, que los zapatistas se habían ido yendo de a poco a las zonas rurales, que ahorita la vida ahí era normal con un gobierno como el de cualquier ciudad. Acto seguido me trajo una carpeta con recortes y revistas relacionadas al tema.
En esa carpeta encontré una revista informativa firmada por una entidad llamada SIPAZ. Aparentemente era una organización internacional que se había conformado a partir de la revuelta del 94 como veedora neutra y permanente del proceso. Había una dirección ahí, Chilón # 8, así que ni bien terminamos nuestro Chile relleno, que picaba más que un panal de abejas, le dije a Matías “me voy por ahí, nos vemos a la noche”. Estaba sobre excitado y con ganas de hablar con todo el mundo y preguntar todo sobre esta historia
Me fui entonces en busca de la calle Chilón, que quedaba ahí nomás, al toque. No me costó nada encontrar el lugar, había un cartel con el nombre de la organización así que toqué timbre. Me atendió una mujer rubia de acento rarísimo que me dijo que justo estaba saliendo, que si no podía volver en 2 horas.
Así que me fui al centro de una y empecé a hablar con la gente en la calle. Algunos no me sabían decir nada, otros hacían algunos comentarios poco alentadores acerca de poder contactar al EZLN, etc. Con los indígenas se hacía bastante difícil el dialogo ya que además de ser la mayoría bastante cerrados con gente desconocida, la cuestión del idioma lo volvía más difícil aún.
Para después del medio día ya la jornada era definitivamente un día de investigación. Me acerqué a un grupo de indígenas que estaban como aglutinados en la plaza central y me dijeron que los zapatistas estaban en caravana por otro lado, o al menos eso entendí…Otro hombre me contó que el 1 de enero empezó la caravana de “La otra Campaña” (una gira de 6 meses por todo territorio Mexicano) ahí mismito en San Cristóbal de las Casas y que los encapuchados, con la comandancia y el mero Marcos habían llenado la plaza de 3 mil !! increíble, solo habían pasado unos pocos días!!… en la oficina turística me dijeron que en general podía encontrarse a algunos zapatistas ahí nomás en la plaza vendiendo artesanías. Otro dato fue el de la librería” El Mono de Papel”, ahí me dijeron, el dueño era adherente al movimiento y podía tener información al respecto. Así que de una me mandé para allá, pero nada, no lo encontré. Volvía a la hora, eso me dijo la empleada…
La verdad que ya estaba cansado. Era media tarde, pero ya estaba con pilas, y decidí seguir la búsqueda por la ciudad, en la cual gracias a mi pésima ubicación, me perdía a cada rato.
Ya eran más de las 5, me fui para Sipaz. Me atendió la holandesa con buena onda, pero me dijo que tenía poco tiempo (la puta madre!!). Hablamos una hora y me dijo que estaba esperando que la coordinadora volviera de una reunión porque la caravana estaba por ahí cerca, pero no sabía mucho más. Lo que sí, me dió el contacto del Enlace Civil del EZ ahí en la ciudad, me lo marcó en el mapa y partí. Me había dicho que me apurara porque se hacia de noche y cerraba eso… Así que a los pedos corrí para allá. Obviamente llegué tarde a la fuckin´dirección. Me atendió una chica y me dijo que se habían ido todos, pero que según sabía la caravana estaba ahí en San Cristóbal y que salía al otro día a la mañana pero no sabía de donde. Me quería morir, la puta madre!!!
Era de noche. Se me terminaban las posibilidades de encontrar el dato que me faltaba, ya la cosa se ponía frenética porque estaba cerquitaaa.
Corriendo por las calles de la ciudad me tiré un lance más para la librería. Estaba abierta, sin embargo el dueño llamó justo a la empleada para avisar que no iba a volver y que si quería verlo “lo espero mañana a las 10″. NOOOOO!! TARDEEE!!! Estaba tan cerca, no podía ser!!!!
Casi sin esperanzas me fui a comer. Ya eran casi las 21 y el pelado me iba a matar por el plantón..Mientras caminaba pensaba cómo carajos hacer!! Llegué y el pelado me dijo yo cocino algo” así que yo le dije “OK, salgo un rato y vengo en 10″ Jajaja, su cara!!
Ya estaba empacado… Me fui al SIPAZ de nuevo, por tercera vez. La mina ya no me quería ver más ni en figuritas pero bue… Me mandé, la senté, la apreté un poco para que me tire data y nada. Me dijo que lo único que podía hacer ella era mandarle un mensaje de texto a la coordinadora para ver si podía darme mas data. Se lo mandó.
Al minuto sonó el puto teléfono y yo estaba como loco! Era la Coordinadora y tenía noticias.
A las 10 en punto tenía que estar ahí. Rumbo al camino viejo de Chamula, en la Colonia Nueva Maravilla, ahí en el Centro CIDESI partía la caravana de “La otra Campaña” rumbo a Palenque.
Después de comer yo me fui temprano a la habitación. Estaba muerto de cansancio de haber recorrido la ciudad de un lado al otro. Tenía un dato certero al menos.
Sin embargo nada me garantizaba que encontrara el lugar, que me dejaran entrar así como así, que aceptaran a un extranjero sin chequear quien carajo es, que existiera un lugar en algún vehículo, etc, etc, etc.
Esa noche el pelado Matías se fue de joda. Yo me despedí de él por las dudas. Le dije que me abría, que ahí nos separábamos porque a lo mejor me subía a “La Otra Campaña”, así que puse mi reloj (mental) a las 8.15, dejé la mochila hecha y me fui a dormir rezando que al otro día al despertar no fuera todo un sueño y pudiera dar con el lugar indicado.

14/01/06. “Ahí va el Sub”

Ni bien abrí los ojos salté de la cama, un café horrible de por medio y a correr…
8.30 hs. Tomé un taxi buscando el famoso CIDESI, el hombre tomó un camino hacia afuera de la ciudad, y se metió en lo que nosotros denominaríamos en Argentina una villa miseria. Al cabo de 15 minutos me dijo llegamos.
A primera vista el lugar parecía más bien una especie de campamento, mezcla de escuela con un regimiento militar. Un espacio grande alambrado y custodiado por gente de civil, sin armas, pero con movimientos de guardias.
En seguida reconocí en la puerta estacionada una camioneta roja, la que había visto en todos los diarios de esos días. Era la misma, “La revolucionaria” llevaba en su parabrisas la leyenda “La otra campaña” y un moño negro al frente en referencia a la reciente muerte de la Comandanta Ramona el 7 de enero. (Digamos que uno le debe muchísimo a este tipo de personas que dan la vida por un ideal, pero con respecto a esta zapatista en particular, además yo le debía, el hecho de que se haya atrasado el recorrido de la caravana, ya que de lo contrario no hubieran estado ese día en San Cristóbal de las Casas)
Me bajé del taxi y encaré al de la puerta. Un pibe con sombrero de cowboy, cara de bueno y muy cordial. Le expliqué un poco la historia mía, le conté que venía desde Argentina y cuál era mi intención. “conocer el movimiento, y claro…subirme a la caravana”. De movida el flaco me dijo que creía que eso era muy difícil, pero sin embargo me dijo que pasara.
Estuve ahí un rato largo, me acredité como extranjero y militante político. No había mucho movimiento así que me dispuse a recorrer las instalaciones. Una zona inicial como si fuera un estacionamiento era la previa a un camino que llevaba al fondo. Cuando entré a ese lugar empecé a entender de qué se trata todo este mundo.
Ingresé tímidamente caminado y vi ese paisaje que me impactó. Lo primero que noté fue un clima de trabajo que me impresionó mucho, pero mucho. Se trataba de un campo lleno de indígenas. Todos yendo y viniendo, de un lado al otro, cada uno haciendo algo, llevando maderas, baldes, transportando cosas, todos callados, como sabiendo cada quien cual era su función…En esa zona estaban en plena construcción.
Después pasé ver los galpones, unos espacios muy grandes, muy bien pintaditos, prolijos como un jardín de infantes. Empecé a notar tenían carteles en las puertas. “Peluquería”, “Electricidad”, “Carpintería”, etc. Al lado de todo eso descubrí huertas, con plantas y cultivos de muchas formas y tipos, y más allá un criadero de animales. Hasta descubrí que había también una especie de auditorio con bancos hechos de troncos de árbol.
En fin, un mundo.
En seguida me puse a hablar con dos chicas que no eran indígenas, me acerqué y ellas me explicaron un poco más sobre el lugar. El CIDESI es un centro de integración para el desarrollo de las comunidades indígenas. Totalmente gratuito, ofrece trabajo y enseñanza de oficios para los indígenas de las comunidades.
Ahí entendí un poco más. El CIDESI trabaja en conjunto con el EZ y por eso la caravana de “La otra” había pasado ahí esa noche. Las chicas resultaron ser arquitectas y ahí estaban como pasantes dando clases, talleres y ayudando con los planos de las construcciones. Eso estuvo increíble!!!
De a poco empezaron a llegar autos, trafics, camionetas, etc…Ahí entonces me puse la cara de acero porque me di cuenta de que como venía la mano, si no me ponía las pilas me quedaba abajo. Empecé a hablar con todo el mundo, a manguear para ver si es que había algún lugar para mi. Todas respuestas ambiguas y nada concreto, hasta que finalmente me subí a un auto de dos mexicanos, militantes de una agrupación política llamada “Colectivo de Colectivos”.
Me dijeron que prestara atención porque cuando la caravana salía, salía. Y así fue… de repente todo el mundo empezó a moverse y a correr a los autos. Una adrenalina increíble!!! Y la Caravana se echó a andar.
El tramo que nos esperaba era de San Cristóbal a Palenque, otro lugar dentro del Estado de Chiapas, a poco más de 200 kms, pero por caminos muy empinados, bordeando la mismísima Selva, así que tardaríamos como 5 horas.
Ya en el auto todavía no entendía bien donde carajo estaba , cómo ni para qué estaba ahí. La caravana llevaba más o menos unos 15 autos, entre ellos muchos como nosotros militantes políticos, adherentes, pero sobre todo periodistas de prensa independiente, muchos jóvenes, de todas las nacionalidades. En el camino mis nuevos compas me iban explicando de a poco. Más delante de nosotros estaba el Convoy, la camioneta de Salud, la vanguardia y una camioneta blanca con vidrios oscuros.
No hizo falta que haga la pregunta. “En esa de adelante va el Sub”

“Conociendo al Subcomandante Marcos”

… Mientras nos íbamos conociendo mis compañeros de vehículo me iban explicando de a poco cómo venía la mano Yo tampoco quería preguntar demasiado, ya que no quería generar suceptibilidades y menos que pensaran que uno podía ser un oreja.
Estábamos atravesando el Estado de Chiapas. A ambos lados del camino se veían casas y casitas, ranchos, uno a uno, cada vez más humildes. Una pobreza extrema empezaba a dejarse ver en esos poblados en que todos sin excepción eran del color de la tierra.
Vestidos de manera ligera, algunos con sombreros, muchos descalzos, todos ellos chaparritos (muy bajos de estatura).
Entendí que el Subcomandante Insurgente Marcos estaba entre nosotros cuando poco a poco al bajar la velocidad la gente a los costados del camino empezó a saludar a la caravana. Era como un orgullo estar ahí arriba, sonriendo y moviéndole la mano también a todo quien mostrara un mínimo interés en ser saludado.
Al llegar a una zona de repente empezamos a ir mucho más despacio, después ya a paso de hombre, la gente empezó a amontonarse, llegó un momento en que los autos no caminaban hasta que de golpe todo se detuvo.
Ahí nomás noté la corrida general que anunciaba que Marcos bajaría de su camioneta. A correr!!
El Sub se salió de su vehículo y empezó a caminar entre la gente. Yo todavía no podía verlo…La cara de esas personas entre las cuales pasaba era como de haber visto a Jesús, lo juro! Corrí entonces apurado, y ya se había metido en una casa humilde.
Aparentemente estaban teniendo una conversación cerrada con gente de allí. Mientras tanto la multitud esperaba afuera ansiosa. Me asomé por una de las puertas y entonces lo vi venir.
El mismísimo Subcomandante, salía ya de su plática con los pobladores de ese pueblo que quien sabe cómo se llamaba.
Lo primero que pensé cuando vi salir a ese hombre sin rostro fue “claro, este tipo es Robin Hood!”
De estatura media, no más de 1.80, su ya clásica vestimenta de borcegos, el gorro militar y su pañuelo mugroso y rotísimo. Y obviamente su infaltable pasamontañas, que ya no es más de lana, sino que ahora tiene uno de un material menos caluroso. Detrás él unos ojos claros, las patas de gallo de un tipo que parece estar llegando a los 50 y una barba crecida que se le nota cuando habla si estás bien cerca porque se abre su orificio a la altura de la boca.
La gente empezó a gritar, una agitación increíble!! Gritaban cosas en su lengua que yo no entendía pero por mementos podía agarrar algunas frases.
En seguida todos callaron porque el hombre iba a hablar.
Me sorprendió una voz muy delgada y casi imperceptible. Un modo de hablar pausado, nada de grandes peroratas, campechano, simple, directo, hasta me pareció tímido en su alocución.
El Sub pronunció unas pocas palabras que apenas pude oír. Pidió disculpas por haber modificado el itinerario de la caravana debido a la muerte de la Comandanta Ramona. Explicó algo brevemente sobre “La otra Campaña” Después hizo un chiste con respecto a que había parado a comprar algo de comer, mostrando una bolsita que llevaba en la mano.
Acto seguido se subió a la misma camioneta y todos corriendo a los autos!!
Al grito de “Zapata vive, la lucha sigue”, “Viva Marcos!”, etc nos fuimos saludando a la gente del camino. El cuerpo me latía a mil, eso que había vivido no me entraba en el cuerpo. Era muy fuerte, como haber visto al Che camino a Santa Clara!!!
Entendí ahí mismo que estaba siendo parte de un proceso revolucionario, que lo estaba viendo.

Cumplir 100 años en México (Historia de los angelitos embarrados)

El otro día en la charla del sub en la plaza central de un pueblo que no sé como se llama (ya le perdí el rastro al mapa), estaba entre la gente y se me acercó una señora. Llevaba una bebita consigo, una nena tan simpática que me tiró los brazos para que la alce en seguida. Nos sacamos unas fotos, la tuve a upa un rato. Estuvimos hablando un poco y cuando todo terminó, nos saludamos y adiós.
A la tarde en el segundo evento del día, el acto de Marcos con los vecinos en un centro cultural volví a encontrarme con la señora. Yo estaba sentado en el piso, en la esquina y la señora se me acercó. Guadalupe Contreras me “pidió” que sería un “gusto” tenerme en su casa..que si no tenía donde quedarme, que su casa era la mía.
La cuestión es que ya entrada la noche habíamos encontrado con el resto de la caravana un lugar donde dormir juntos, ahí en un galpón que se había conseguido.
Igualmente decidí ir a la casa de la señora Lupita para agradecerle aunque mas no fuera la intención. Me había dado su dirección, asi que me fui preguntando.
Llegando al 180 de las calle 34 salieron desde adentro una cuantas personas. Como si hubieran estado esperando el momento Guadalupe y unos chicos aparecieron contentos como festejando mi llegada.
En seguida les agradecí de corazón, les dije que muchas gracias pero finalmente habíamos conseguido un lugar para ir todos los de la caravana. Que me estaban esperando para cenar así que quería al menos despedirme.
Sin embargo nos invitó a entrar a la casa. Cuando pasé esa puerta traté de no demostrar la impresión que me estaba dando… juro que me resulto muy difícil, tanta precariedad, ese olor, la suciedad, ver cómo vivían me mató.
El piso era de piedra, no había más muebles que una hamaca paraguaya colgando en el living, los techos de chapa y las puertas tenían pedazos de cartón para tapar lo intapable.
Me había acompañado una compa que es fotógrafa para sacarnos unas fotos de recuerdo. Me quedé 15 minutos y uno a uno fueron apareciendo los 8 hijos de la casa, Guadalupe los iba presentando como si yo fuera una persona importante. Erika, Eduardo, Mayra, Dulce…
Todos empezaron a preguntar cómo me llamaba, de donde era, si eso quedaba muy lejos, si tenía novia, si iba a volver algún día. No quería mentirles, así que dije que no era muy probable pero que si volviera alguna vez obviamente pasaría a visitarlos. Me comprometí a mandarles las fotos y salimos.
Las caras de esa gente, los ojos… creo que lo que más recuerdo son esos ojos como pidiendo por favor que me quedara.
Me fui sin embargo, los abracé uno a uno. Guadalupe me abrazó solo como una buena madre sabe hacerlo, y me hizo acordar a la mía. Me quedé unos segundos sintiendo el calor de su obeso y negro cuerpo pegado al mío. No quería que me fuera, me di cuenta.
Nos fuimos, subimos al auto, y la cabeza me empezó a andar a mil. El corazón hecho un bollo y un nudo en la fe, en ese poquito que a uno siempre le queda de reserva. Ese poquito ya no estaba más. Eso fue, si. Con lo que había visto no tenía ni un poquito de eso ya.
Me di cuenta de que no me dolía solo reconocer la humildad con que vivían, sino más bien creí detectar que lo que más me hería tenía que ver con esas caras de ilusión, de inocencia, por la alegría de ver a alguien nuevo, de afuera.
Me conozco. El cuerpo ya me empezó a hacer señas de que estaba golpeado, necesitaba estar solo. Le pedí a Samantha que me dejara por ahí. Me bajé del auto, se fue, caminé unos pasos, me di cuenta de que muchos no podrían ser. Apenas pude llegar a las vías de un tren donde no había gente, ni bien me senté en el piso y me sentí solo, empecé a llorar desconsoladamente.
No pude evitarlo, la sensación de vacío, una angustia terrible en el pecho.
Me sorprendió lo fuerte que estaba llorando, con ganas, casi gritando como sacando tanta bronca y dolor acumulados en todos estos días. Se me cruzaba todo por la cabeza mis 5 años de militancia, el hotel Mayan Palace de Acapulco, mi vida, las discográficas y la “carrera profesional”, mi familia, la forma de pensar de mis compañeros de banda, los mandatos familiares, la legislatura, los ojos de esa gente.
Estuve un tiempo sentado ahí. Al rato salí a caminar por el pueblo, me senté en una plaza, me hamaqué unos minutos.
Tomé la decisión. Decidí que iba a pasar la noche ahí en esa casa.
Así que fui a agarrar mi mochila, avisé que no iba a comer y aparecí de nuevo frente a la chocita. Entré golpeando las palmas y preguntando si todavía recibían huéspedes.
La sonrisa de oreja a oreja de la mujer me hizo bien, sentí que al menos algo estaba haciendo, no sé, una boludez… y ahí nomás salieron los chicos de nuevo.
Me preguntaron si había cenado y mentí. Algo imaginé, seguramente ellos no tendrían demasiado para ofrecer. Me dijeron que una de las chicas había ido a comprar la cena, mientras tanto pasamos al cuarto. Dos camas matrimoniales donde dormía toda la familia, las 9 personas… Ahí nos sentamos y empezamos a charlar.
De tanto decir Che se reían. Les pregunté si sabían quien era el Che Guevara y Lupita me preguntó si aún estaba vivo. Yo le dije que si, que ahora llevaba un pasamontañas y estaba dando vueltas por México.
Obviamente terminamos hablando de política.
Les conté la historia de nuestro Che, y la de Marcos. Increíble, la Sra estaba convencida de que el Sub no era el verdadero, sino un impostor por lo que había dicho la prensa.
No era que quisiera adoctrinar a nadie, ni en pedo, ni bajar línea. Sólo trataba de que vieran que había otra posibilidad además de resignarse a vivir así siempre. Hablamos mucho. Sobre cooperativas, sobre organizarse, sobre sumar voluntades y participar…fue un momento puro de militancia donde se me cruzaron los cables y me pregunté si alguna vez había militado antes.
Erika de 5 años estaba segura de que el Sub era su papá. Me dijo que si quería conocer su regalo de Reyes, y lo sacó orgullosa… era una pileta inflable. Entonces yo le cambié inflarle la pileta por un dibujito que quisiera hacerme en mi cuaderno. Sacó sus lápices de colores y yo mis pulmones, cada cual empezó a hacer su trabajo.
Eduardo es un hombre de 11 años. Trabaja por la mañana y estudia por la tarde. Me hizo mierda el corazón escuchar eso de que había que acostarse temprano porque al otro día iban a trabajar a las 6. Ahí me di cuenta de que todos los chicos trabajaban, salvo la más pequeñita. Morí de dolor al imaginar a Erika trabajando dentro de 4 añitos nomás.
Llegó Mayra con la cena. Con sus 16 ya es madre de una nenita hermosa. Tenía una sonrisa tímida y triste que me generaba la necesidad de darle charla e incluirla en la conversación. Con esa misma sonrisa me preguntó si tenía novia y cuál era su nombre. Empezó a dibujar a Maricel. Después me contó que su madre le había ayudado a poner el nombre de su hija, como si fuera una tarea del colegio.
Llegó la cena. Un plato. 4 panes con manteca. Dije que había comido pero que igual iba a acompañarlos.
Fue entonces que Lupita me apuñaló una vez más cuando con cierta complicidad me preguntó si yo también pasaba hambre.
Quizá para que sintiera que no estaba sola en su miseria, no se por que, dije que a veces si. Cuánto dolor me dio, en ese momento hubiera preferido que fuera cierto, quería ser uno de ellos.
Ella quería saber más, preguntó como era mi país. Le contesté que igual al de ella con mucha pobreza, mucha injusticia y mucha buena gente. Le dije lo que pienso en verdad, que Latinoamérica es un sólo país con una enfermedad grave, la misma.
Entonces ya en confianza empezamos a charlar más íntimamente y me contó que ellos muchas veces no comen, que los chicos la ayudan con el trabajo pero no llegan, que su marido trabaja de albañil en Cancún y viene un día cada veinte…
A esa altura de la noche Erika y yo ya éramos novios hacía un rato. Mi enamorada me dijo “sabes a quien quiero yo?. A ti.” Y luego sentí que por detrás del cuello me ponían un collar. Era la imagen de una virgen, había sido idea de Eduardo. Y ahí es cuando las palabras se me acaban, y no sé cómo explicar lo inexplicable, la sensación de deberle tanto a quien no tiene nada para que le debas.
Yo solamente atiné a ofrecerles las latas de paté que llevaban viajando conmigo casi un mes en esa mochila y no había tocado. Les dije que quería que lo probaran, que era paté Argentino y que se yo…
Varias veces durante la charla me preguntaron si iba a volver algún día. Después Eduardo pidió mi mail y hasta el de Maricel. Quería saber si era muy caro viajar en avión para conocer a Maradona, le dije que creía que si. Lupita me preguntó si caro como $ 100. Yo le dije no sé..
Ya era tarde. Guadalupe me invitó a dormir, me dijo que estaría cansado y me ofreció la hamaca.
A la mañana 6.40 mi Lupita me despertó, me hizo un café (raro en ella ya que sabe que nunca tomo café de desayuno), me dijo que afuera hacía mucha neblina. Me abrazó fuerte y pausado otra vez, como si no tuviera 8 hijos más.
Los dos nos emocionamos al mirarnos, me pidió que me cuide y ya me fui.
Empecé a caminar. No di 10 pasos y me gritó si no me había olvidado algo… Presentí que era una excusa para no dejarme ir.
Le sonreí, grité que no y seguí caminando.
Doblé la esquina y sentí que había crecido 100 años.